miércoles, 28 de febrero de 2007

Comes a time
when you're driftin'
Comes a time
when you settle down
Comes a light
feelin's liftin'
Lift that babyright up off the ground.

Oh, this old world keeps spinning round
It's a wonder tall trees ain't layin' down
There comes a time.

You and I
we were captured
We took our souls and we flew away
We were right
we were giving
That's how we kept what we gave away.

Oh, this old world
keeps spinning round
It's a wonder tall trees ain't layin' down
There comes a time.

Comes a time ( Comes a Time - Neil Young 1978)

lunes, 26 de febrero de 2007

El cine permite soñar despierto. Es lo bonito, somos muchos los que hemos crecido a través del celuloide, los que miramos de frente a la vida como si fuera una película y nosotros un secundario de lujo, como Gutiérrez Caba pero siendo tú mismo.
La vida es cine, y por ello hay que sentirla como tal. En esa vida hay un maestro que dibuja con rasgos firmes, Clint Eastwood, uno de esos referentes clásicos que intenta que la esencia de Sergio Leone, Capra, Kazan se mantenga viva a su manera. Y aunque desgracidamente la imagen de Clint está siendo apoderada por poppys, mods e inútiles que leen revistas para acumular películas en la retina como vehículo para estar a la moda y no como sentimiento, a pesar de ello, su pureza es indudable y apreciable por los que siente el cine como sentimiento, y no vehículo para...

"Los Puentes de Madison" es la oda coralista más bonita que se ha hecho en la era moderna.
La historia de Robert Kincaid y Francesca Johnson es universal, lo bonito y lo idílico se entremezclan con lo pragmático y real. Lo siempre deseado y no vivido en contraprestación de lo evocado por sentido. Eastwood deja en la retina la imagen de Harry el Sucio recogiendo flores para Francesca mientras fotografían un puente, testigo de su amor. Un baño plagado de realidad imposible empaña mis ojos de lágrimas. Francesca cogiéndose al tirador del coche, desgarra las entrañas del corazón más frío. El amor como tesoro. No hay lujuria, ni instinto, sólo pasión, cariño verdadero. Lo qué le falta a muchos en éstos días tan tristes y lúgubres llenos de condescendencia egoísta. De ahí el perseguir a gargolas nocturnas de pétrea realidad a la luz del día. Clint lo sabe, Meryl lo llora, y la vida lo muestra.

"Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi... De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tu sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya"

Los Puentes de Madison County (Robert J. Wallace)

Clint Eastwood (1995)


sábado, 24 de febrero de 2007

Dicían que era o home máis sabio do lugar. Era médico, un deses que exerce a menciña dun xeito tradicional. Herbas como remedios pra dores estomacais. Rituais pra dores intensos de cabeza. Compoñementos pra arranxar osos maltreitos do corpo. Todos e cada un dos habitantes acudían e pedían seus servizos. Entre eles, a beleza feita muller, unha cara de porcelona debuxada con bágoas de cristal. Un movemento que se deslizaba en lugar de camiñar. Admirada dunha a outra punta polo seu rostro, a súa paz interior, en pouco tempo, convertérase na muller do médico.

O cabo dos anos, nunha desas cruentas guerras de significado vacío e mortos que calan, o doutor tivo que alistarse pra combatir por unha bandeira e ideoloxía na que nin cría nin comulgaba, pero era seu deber, como sinalaban os gobernantes. Aqueles a quenes lles curaba enfermidades de dubidosa orixe e contaxio co único pago dun silencio eterno.

En medio das trincheiras combatía contra o inimigo e so vislumbraba unha saída; a faciana da súa muller. Aquela pureza mantíñao vivo, non loitaba por un país, nin por un reino, simplemente por voltar a casa. O máis doado sempre é o máis compricado de conseguir. Tras ano e medio no fronte, a guerra chegara seu fin, pouca importanza ten dicer se houbo gañadores ou quen foi o perdedor. Na última carta recibida nos barracons da resistencia, lera con impaciencia e unha dor enorme, que súa muller contraera unha enfermidade de orixe descoñecido e síntomas devastadores. Como non había ninguén no pobo que soubera nada de menciña, houbo que emprender un viaxe a cidade, demasiado tarde chegara o remedio. Agora xacía nunha cama coa cara deforme por unha especie de sarpullido canalla que lle carcomera a vida.

A súa chegada, o médico, dixo que nun mal estoupido quedara cego e que agora a súa vida sería coidala súa muller e axudala en tódolo posíbel. Pasaron 12 longos anos, coas súas noites e días, 12 anos adicados a unha persoa, a limpar con fregas de cariño o que a vida negábase a dar, a colmar de paciencia os nervos pola beleza efímera perdida. E o fin, a morte. Logo dun enterro lembrado e recordado por todo o pobo, o médico, o día seguinte, recuperou a vista. Coma se dun miragre se tratara, voltou ver, se é que nalgún momento deixara de facelo, voltou o seu traballo ate o fin dos seus días. Dicían que era o home máis sabio do lugar...

martes, 20 de febrero de 2007

Well Im beginning to see the light.
Im beginning to see the light.
I wore my teeth in my hands
So I could mess the hair of the night
Well Im beginning to see the light.
Hey Im beginning to see the light.
I met myself in a dream
And I just wanna tell you - everything was alright
Im beginning to see the light.
Here comes two of you,
Which one will you chose?
One is black, one is blue.
Dont look just what to do.
Well Im beginning to see the light.
Well Im beginning to see the light.
Now Im beginning to see the light.
"Beginning to see the light"
The Velvet Underground (1969)

sábado, 17 de febrero de 2007

Dicen que la política parte del pueblo, por y para él. Lo evidente es que se desliga de los hombres, de sus intereses, para ponerse en manos de unos pocos. Los cuáles, dependen del color del dinero, que es la verdadera política.

Guillermo del Toro sorprende, emociona y agita conciencias con su Laberinto del Fauno. Una preciosa fabula sobre el franquismo que a más de uno debería sonrojar. Un espectacular Sergi López hace suyo al capitán de los grises. Trae a la retina los recuerdos de todos aquellos olvidados en tumbas silenciadas por la transición. A la memoria renegada por el PP, si, por el mismo. El de Fraga, el de Aznar y el de Rajoy. El de todos ellos. Alianza Popular, antecedente del PP, fue una simple escinsión de los pensamientos franquistas. Con un Fraga enarbolando la manida frase "la calle es mía" vió como la sociedad lo ninguneaba e impedía sus delirios de grandeza de presidir a la España grande y libre, agachando la cabeza y huyendo avergonzado vino a dejarnos en el Paleolítico a Galicia. Legitimando una política caciquista e inmovilista de favores a amigos y malversaciones a la orden del día.

En su película, el mejicano, retrata con maestría dos mundos paralelos. El real, el que tanto cuesta vivir, donde grises y maquis se enfrentan en un duelo de antagonismos. Y el imaginario, el de Ofelia, donde todos los niños hemos vivido y crecido durante nuestra infancia. Ya no imanigando, si no creyéndonos de verdad todos aquellos cuentos de los hermanos Grimm, Pulgarcitos y esas historias con las que nos íbamos a la cama. Del Toro regala una oda colarista a todos aquellos que tengan corazón, y entre estos, no se encuentran, repito, no se encuentran los votantes de la derecha. Las cosas como son. Aquello que viene de la sangre no merece consideración. Habrá quién hable de Paracuellos, si, existió, una mancha blanca en una marea negra de odio y fascismo que se llevó por delante a cientos de familias, a hermanos, hijos y nasciturus por venir. La vergüenza de una historia que se silencia. La ruptura pactada es el olvido de los que merecen ser recordados.

Las cosas como son. Se da cobertura a ideas que no debían de ser, ya no escuchadas, si no simplemente tenidas en cuenta. El Mundo, Antena 3, La Razón, La Cope... todos y cada uno de los instrumentos de la derecha que crispan y enfrentan a la sociedad. Creyéndose en posesión de la verdad, su verdad, la de los muertos de la Guerra Civil y el franquismo, la de los olvidados de las fosas comunes, la de los nombres buscados por esos hijos que no saben donde yace su padre. Está ahí para ser visto, es historia escrita lista para ser visitada. ¿Y la Policía? Lo mismo. Ese maldito escudo, esa opresión, merecen el mismo trato. Guardia Civil y Policía Nacional se convirtieron en vehículos del miedo, la represión y el temor. Y no se han sacudido ese plumaje, al contrario, desesperados lloran rememorando épocas anteriores ¿que consideración merecen? Ninguna. El olvido. La chanza de la sociedad. Pero no hay valor. Dicen que la gente que no tiene estudios o que sufre de fracaso escolar engrosa las filas de lo MILITAR, si, con mayúsculas. Sonrojante actitud social que la política no se atreve a cambiar. Legitimando inversiones armamentísticas. Dicen que si no existieran las cárceles, no existiría libertad. Y yo me pregunto ¿En el Estado de Naturaleza (para muchos esto sonorá a chino) existía la opresión, el ataque al igual? La respuesta cae por su propio precio.

La Policía Nacional es la herencia de los grises, con un lavado de cara sonrojante en ese cuartel de Ávila, donde limpian cerebros a jóvenes sin ansias. Con el único deseo capitalista de lucrar y crecer en la acumulación por la represión del arma ceñida al cinturón. Me dan ganas de vomitar, los del tricornio, los de las botas Camper campando por la ciudad como los Sheriffs del Oeste. Cuando ni siquiera saben hablar, solo balbucean gestos de fuerza, rudeza y mediocridad. A ellos habría que mirarles a los ojos y transmitirles toda la miseria que llevan las insignias que lucen. El dolor y desesperanza de esas gentes que vivieron y murieron en el monte, cuando no en el exilio, alejados de los suyos, yaciendo en frías piedras de rabia e ira de unas ideas que siempre que han salido a la luz sólo han conllevado masacres y matanzas humanas.

A Guillermo del Toro habría que encumbrarlo por saber señalar con regocijo e impotencia a los culpables y herederos del odio. Los que siguen disfrutando de un vergonzoso silencio a su alrededor. Silencio que tapa sus cadaveres, sus fechorías, sus maldades. Silencio que merecen en la actualidad, pero que nadie se atreve a dar.

Pero siempre quedará la libertad de aquellos que piensan y sienten en la misma medida. De los que no se callan, de aquéllos que saben y valoran lo que realmente significa la palabra libertad. Sin miedo a insignias, banderas o esvásticas. Con la razón y fuerza que da la vida. Llegan los que tienen nombre y medios, pero los verdaderos luchadores son esas caras anónimas que esbozan una lágrima y una voz entrecortada cada vez que recuerdan los años franquistas. A todos y cada uno de ellos, a esas madres que perdieron hijos y maridos, a padres que murieron besando el barro, a hijos nacidos sin conocer a sus padres que de paseo salían para no poder volver, a todos y cada uno de ellos la sociedad les debe una explicación, una disculpa. Y todos esos nacionales y guardia civiles, si de verdad les sirve de algo la preparación física, que sea para arrodillarse ante ellos y besarles los pies.

viernes, 16 de febrero de 2007

Con 14 anos o futuro é unha imaxe, un soño. As romerías dos fins de semana se debullan como o lugar perfecto pra escapar das penas do traballo. Manuel, avezado neno, agarda con ansias a chegada da charanga que tan ben toca esas pezas populares e anima as nenas a bailar. Entre elas, un desexo, un soño mal curado. Ana é seu nome. Non o sabe porque ela llo dixera, se non porque é filla de Antonio, o carniceiro, e nun povo tan pequeno todo o mundo se coñece...

Ana está prometida, ou canto menos, enmozada, cun deses rapaces de destiño mariñeiro e muller en cada peirao. Un soldo estábel, un futuro esperanzador e un presente seguro. Ana non ten ollos pra ninguén máis, salvo pra ese cativo con ollos de home que é Manuel. O longo das romerías foi medrando nela un interese furtivo por ese neno de ollos vivos, non o pode contar, en épocas de represión e normalidade, o desexo inhibido é visto coma un pecado. Manuel, persoa observadora, non percatara de nada disto ate na última romería. Nun deses bailes cunha nena do povo tropezara con Ana, ambos xiráronse e soríronse. Nunca antes sentira eses nervos percorrendo o seu corpo, nin traballando flaqueáranlle as pernas dese xeito. Ela, por dentro, estoupáballe o corazón. Sen falar, sen coñecerse, sen saber nada o un doutro cunha mirada seu mundo cambiara.

O tempo pasa, outonos e invernos se suceden. E o cativo que fora mirado furtivamente, xa é todo un home de 20 anos, Ana, con 30, hastiada dun home que non sabía onde estaría e so coñecía durante unha semana decidirá dar un xiro a súa vida. ¿Que mais da o que dirán cando o que se sinte é verdadeiro? Ana e Manuel xa non son dous descoñecidos, son dous namorados que collidos da man dan pasos firmes no decorrer da vida. Desa firmeza, Uxía, unha preciosa nena loira que medra cos ollos dun besbello.

Non se trata de canto tes, se non da capacidade de amar. Non se reprime, simplemente se siente. Cando miras alguén coma se fora a túa vida ¿que máis da o resto?. Cando os nenos voan do niño familiar, quedan as persoas. Durante 40 anos traballando, agora toca desfrutar o un do outro, en toda a súa intensidade. Paseos interminábeis a luz do sol do estío, cafés quentes cando a choiva peta nas cristaleiras desa céntrica cafetería, a volta outonal o campo que os veu medrar. A vellez máis bonita é aquela que é compartida.

Din cos médicos o saben todo. Manuel intenta pronuncialo "Alzheimer", e dalle dor de corazón. Ana nin se lembra do seu nome, Uxía protagonista da actualidade traballa e vive allende dos seus. Ana non sabe coller unha culler, pero sempre conta a vez que coñeceu a seu mozo. Pérdese na súa propia casa, pero detalla con perfección como foi o primeiro bico. Manuel, esvarece con ela cada día que pasa. O que eran paseos vivos, tornáronse en pequenas andainas pra rematar sendo unha cama desfeita cunha muller postrada. Cada mañan, o almorzo suavemente preparado. Cada mediodía, a comida, sempre a favorita, aínda ca ela todo lle sepa igual. E pola noite, esas cordas de seguridade pra que non marche nin caiga da cama.

Manuel xa non é Manuel, é un cadaver andante. Un suspiro de si mesmo que vaga polas rúas da cidade. Ana, non é Ana, é un feixe de lembranzas espalladas inconexamente polo seu cerebro. Son golpes na cara do seu marido que ve coma un estrano. Seu corpo non a obedece, volta a ser un meniño no berce da súa nai, pai neste caso. Ante os ollos de Manuel esvarece a muller que quere, non pode máis. Convalecente dunha operación recente, da cal ela non sabe nada, o único medo que ten é imaxinala soa e inválida nesa cama, nese frío piso, nesa cidade tan dura e impersoal. Non quere marchar primeiro, tampouco quere que marche ela. Sempre foron dous nun principio, e deberían selo no final.

A política non entende de sentimentos nin de corazón, as axudas non son axudas porque se perden en papeis burocráticos con destino incerto. A dor féndelle o corazón, xa rematou a comida de Ana. Xa non fala, simplemente balbucea, mirao e acariciaó coma a un recén nacido. Dúas bágoas fuxen dos seus ollos porque non sabe quen é él. Pero si presinte o que vai pasar. Entre bágoas, un soriso redentor. Manuel, desbocado nun choro de pena e dor, non ve outra saída. A propia vida que lle deu o tesouro máis preciado prívalle duns beizos, dun latido, dunha persoa, da súa persoa. Un coitelo. Sangue. Silencio. Xa non late. "Vou contigo meu amor". Pecha os ollos. Xa a ve nunha luz cegadora, achégase con ela collido da man o final universal. Bicándose ven as portas do ceo... Él escoita un pitido entrecortado, o do monitor das constantes vitais do hospital...

" Un coruñés de 75 años, mata su mujer con Alzhéimer, y luego se intenta suicidar"
La Voz de Galicia, Viernes 16.

lunes, 12 de febrero de 2007

"... así sucumbió el lobo estepario en su independencia. Alcanzó su objeto, fue cada vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinaba él a su antojo lo que había de hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco. Pero en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta Harry de que ésa su independencia era una muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada [...] la soledad y la independencia no eran su afan y su objetivo, eran su destino y condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos llenos de nostalgia y con el corazón henchido de buena voluntad, brindando solidaridad y unión; ahora lo dejaban solo.
Y no es que fuera odioso, detestado y antipático a los demás. Al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero siempre era únicamente simpatía y amabilidad lo que encontraba; lo invitaban, le hacían regalos, le hacían bonitas cartas, pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida. Ahora lo envolvía un ambiente de soledad, una atmósfera de quietud, un apartamiento del mundo que lo rodeaba, una incapacidad de relación, contra la cual no podía nada, ni la voluntad, ni el afán, ni la nostalgia... "

"El tractat del Lobo Estepario"
Herman Hesse

sábado, 10 de febrero de 2007

"Ved cómo muere en el pecho de Romeo la pasión antigua, y cómo la sustituye una pasión nueva. Julieta viene a eclipsar como su lumbre a la belleza que mataba de amores a Romeo. Él, tan amado como amante, busca en una raza enemiga su ventura. Ella ve pendiente de enemigo anzuelo el cebo sabroso del amor. Ni él ni ella pueden declarar su anhelo. Pero la pasión buscará medios y ocasión de manifestarse"

Romeo & Juliette
William Shakespeare