lunes, 26 de febrero de 2007

El cine permite soñar despierto. Es lo bonito, somos muchos los que hemos crecido a través del celuloide, los que miramos de frente a la vida como si fuera una película y nosotros un secundario de lujo, como Gutiérrez Caba pero siendo tú mismo.
La vida es cine, y por ello hay que sentirla como tal. En esa vida hay un maestro que dibuja con rasgos firmes, Clint Eastwood, uno de esos referentes clásicos que intenta que la esencia de Sergio Leone, Capra, Kazan se mantenga viva a su manera. Y aunque desgracidamente la imagen de Clint está siendo apoderada por poppys, mods e inútiles que leen revistas para acumular películas en la retina como vehículo para estar a la moda y no como sentimiento, a pesar de ello, su pureza es indudable y apreciable por los que siente el cine como sentimiento, y no vehículo para...

"Los Puentes de Madison" es la oda coralista más bonita que se ha hecho en la era moderna.
La historia de Robert Kincaid y Francesca Johnson es universal, lo bonito y lo idílico se entremezclan con lo pragmático y real. Lo siempre deseado y no vivido en contraprestación de lo evocado por sentido. Eastwood deja en la retina la imagen de Harry el Sucio recogiendo flores para Francesca mientras fotografían un puente, testigo de su amor. Un baño plagado de realidad imposible empaña mis ojos de lágrimas. Francesca cogiéndose al tirador del coche, desgarra las entrañas del corazón más frío. El amor como tesoro. No hay lujuria, ni instinto, sólo pasión, cariño verdadero. Lo qué le falta a muchos en éstos días tan tristes y lúgubres llenos de condescendencia egoísta. De ahí el perseguir a gargolas nocturnas de pétrea realidad a la luz del día. Clint lo sabe, Meryl lo llora, y la vida lo muestra.

"Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi... De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tu sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya"

Los Puentes de Madison County (Robert J. Wallace)

Clint Eastwood (1995)


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