Imaginarse algo cuando uno no está vivo, es complicado. Lo puedo pensar ahora, mientras escribo estas líneas, pero no lo podré sentir ni comprobar al final de las mismas.
Me habeis dado todo lo que teníais, vuestros años educándome, vuestra paciencia, tesón sabiduría... y no hay día que pase en el cuál no os este agradecido. Aunque no fuera mucho de manifestarlo, ese orgullo cobarde de no querer decir te quiero...
Nunca se espera un desenlace, de ahí su nombre, desatar lo que se encuentra enredado: des - enlace. No pude más, y lo siento. A lo mejor suena a cobardía, pero fue hastío, tristeza, pena. No pude seguir viviendo en un mundo tan desagradable, tan lleno de injusticias, pero sobretodo, tan lleno de egoísmo. Por fin me voy a liberar de esta palabra, nunca más la volveré a pronunciar, aunque paradójicamente, lo que hice sea un acto egoísta por sí. No pude más, y decidí lo fácil, no por ello menos doloroso. Me imagino que la sensación que tuve con la parada cardiorespiratoria no fue agradable, pero me liberó. Energía, no es creada ni destruída, simplemente degenerada. Y ahora, en otra forma, fluyendo me encuentro a vuestro alrededor, de una u otra manera siempre estaré ahí...
¿Porqué? Vosotros estáis libres de culpa, de toda. Me cansé de sentirme incomprendido, o mejor dicho, de que las cosas no son como deberían de ser. Estaba cansado de levantarme, relacionarme, buscar una sonrisa, obtenerla pero que nunca nadie se preocupara de mi. Me cansé de que las cosas fueron porque YO las decía, porque ME PASABAN A MI, Y LUEGO YO, PORQUE A MI... harto de que las cosas se midieran por uno mismo y no por lo que son, harto de recibir siempre críticas; por ideas políticas, por las formas, por el humor y nunca un cumplido, o no como gustaría. Pero si eso era así, era por algo, y ese algo era yo. Ese maldito YO. Cansado de defender lo objetivo y eugenésico de la vida, cansado de buscar la esencia de las cosas y creer en ella, cansado de ser atacado gratuitamente, cansado de todo y vivo de nada.
Y de más cosas; de la crítica a lo ajeno, del que dirán, del cotilleo y vivir de la vida de los demás, de la demagogia, de la mentira, de españa y su historia, de la manipulación, de la postmodernidad, de lo mediocre de la actualidad, de que ya nunca podría escuchar a leyendas de la música, ni paladear el celuloide verdadero, ni mucho menos asistir a la eclosión de la literatura, por llegar tarde... Pero lo descubrí, de vuestra mano y de la de algún buen amigo. De éstos hay muy pocos. Otra razón; la amistad en la que creí no existe, al final subyace el ego, el yo. No el sentimiento puro por sí. Siempre pensé que un amigo con sólo mirarte sabe lo que te pasa. En el momento que comencé a dudar de ello la luz que me acompañaba, fue perdiendo intensidad. Tanta, que se ha terminado por extinguir. No pude con que nunca nadie me preguntara ¿que te pasa? tres míseras palabras, sólo tres. No sé si porque nunca lo mostré, si porque nunca interesé o el porqué. Pero eché de menos esa pregunta alguna que otra vez... Ahora ya da igual. Seguro que habrá muchos que prediquen su pena, no los creais, porque quién la sienta de verdad no será capaz de miraros a la cara ya que sentirán el recuerdo de quién no está, de quién se fue sin hacer ruido igual que llegó, y valorarán todo de otra manera. Lo triste es que el cariño qué buscaba sin pedirlo lo he obtenido sin poder sentirlo. Otra razón.
Según la OMS, el indice de suicidios en España es de 10,7 suicidios por cada 100 mil habitantes (4500 muertos anuales).
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