Los jueves le dan sentido a la semana. No por nada en especial, no por la noche, ni el alcohol ni nada de eso. Si no porque a eso de las 22:00 de la noche una serie norteamericana (Canal 25, Sci Fi, y dentro de poco en los generalistas) llamada Héroes. Una especie de X-Men pero en el anonimato e individualismo de una Nueva York postmoderna. A los amantes de los cómics la serie les va a fascinar, o puede que no, porque lo freak muchas veces es intransigente. Amparándose en un complejo de inferioridad aniquilan cualquier creación como si ellos pudieran hacerla mejor, y de la destrucción, sólo puede venir destrucción.
La serie presenta a 10 personajes, a los que luego se suman secundarios que podrían ser protagonistas, que van descubriendo sus poderes a medida que avanza cada capítulo. Tejido de una sensacional manera, manteniendo la tensión y desvelando secretos en la misma medida. Cuando llega el final, quieres ver más y más... Te identificas con todos los personajes, y a pesar de sus dificultades te gustaría ser como ellos.
Hiro Nakamura es la sensación de la serie. Se desplaza en el tiempo y el espacio, del presente al pasado y del pasado al futuro, no pudo salvar a su primer amor (¿no recuerda a spider-man con gwen stacy?). Sus aires de Japonés urbanita y paciente dibujan un personaje que se hace querer desde la primera toma. Isaac Méndez es el pintor, que al principio y gracias a la heroína pintaba cuadros en los que veía el futuro, ahora controla sus poderes. Niki Sanders, la más turbia, doble personalidad agresiva. Su hijo Micah un chaval que tiene poderes para controlar las máquinas. D.J. Hawkins, padre de Micah, traspasa los objetos. Y ahora viene lo mejor. Claire Bennet, que se autoregenera. Nathan Petrelli, que puede volar pero se niega a ello. Y para el final, quizás, los más turbios. Peter Petrelli, hermano de Nathan, es una amalgama de todos los poderes, absorve la habilidad de quién está a su lado pero no puede controlarla. Ahora está aprendiendo a invocar aquellas habilidades absorvidas. Y para el final, un representante de la muerte y destrucción, de encontrarse perdido, de violencia para la perfección; SYLARD. Un relojero insignificante que comienza descubriendo como funcionan las cosas y termina absorviendo cerebros para hacerse con las habilidades del resto de los héroes.
El hombre invisible, la mujer antorcha, una especie de gambito radioactivo, hasta puede que el propio Mohinder Suresh (hijo del profesor que investigó todos estos fenómenos) conforman este universo. Entretenimiento bien hecho. Si, los costes en américa para un capítulo son enormes, con lo que cuesta la inefable Hospital Central puede que no se filmen ni 3 capítulos de esta serie, ni que hablar tiene que en Friends, solo en sueldos, cada capítulo eran 6 millones de dólares (uno por "amigo" de la serie). O los costes de Perdidos (Lost) que ya se habla de reducción de la serie por las audiencias irregulares que obtiene en su tercera temporada. Esta claro que la industria, que diría un amigo mío, es bien diferente y está totalmente mercantilizada. Pero a veces, aprovechando esos recursos salen pequeñas joyas que hasta critican veladamente el sistema y todo lo emergente de éste. Héroes es un ejemplo, respaldada por audiencias millonarias, miles de foros en internet donde se debate sobre quién es el mejor o cuál va a ser el destino de todos ellos...
El hecho es que al final de cada capítulo sientes un subidón de adrenalina, y te imaginas como sería tu vida siendo como alguno de ellos. Imagínate que tienes una pelea, y te pegan, te pegan, te pegan pero como tienes el poder de Claire Bennet nunca te hacen daño, porque te curas a cada herida. O imagina que tienes una oposición para un trabajo, como eres Hiro Nakamura te transportas en el tiempo, consigues las preguntas, sacas la mejor nota y vives como un señor toda tu vida. O que estás tirado de dinero, no tienes nada, pero como eres Micah Sanders haces que los cajeros te den dinero y nunca te cojan porque es un fallo del sistema. Incluso, que en esas noches de perdición, esas miradas de desdén, esas mentiras y chulería coruñesa que te viene a los ojos la pudieras hacer desaparecer ¿quién serías? El Haitiano, ese personaje, que con una imposición de manos borra la mente de todo el mundo y sólo hace que recuerden lo que interesa. Poder enorme. O ya, si no quieres tolerancia, Sylard. Absorverías cerebros, destruirías aquello no bondadosa, la pachanga, el consumismo, y te temerían según te vieran, sólo aquellos que no tienen corazón... Pero entonces, te despiertas, y realmente sabes quién te gustaría ser, Peter Petrelli todos los poderes en una sola persona, aprendiendo a dominarlos; volar, autoregenerarse, persuadir, arder, estallar... todo ello controlado y fluyendo. Y lo aprovecharías, pero como hace Peter, para salvar el mundo, para hacer de la tierra un lugar mejor, una sociedad verdadera de igualdad y bienestar, nada de egoísmo, nada de acumular. No. Bondad, por la que Peter Petrelli aprende a controlarse. Y entonces, te despiertas, y te das cuenta que eres Sylard, un insignificante relojero, por ahora...
sábado, 28 de abril de 2007
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1 comentario:
Nuevas actualizaciones en sisterlovers.blogspot.com
Un abrazo! El jueves te llevo las películas, no me olvido.
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