jueves, 24 de mayo de 2007

"... y tú corazón tiene la habilidad de amar incondicionalmente. Al fin y al cabo, eso es lo que verdaderamente importa... el amor." No voy a decir de dónde proviene esta gran frase, porque le restaría potencia. Pero engloba una verdad natural y sobrehumana. "Amar incondicionalmente", eso es lo que nos diferencia de los animales y nos hace personas, el corazón. La posibilidad de querer. Y no es un amor platónico o absorvente, no, es simplemente amor. ¿Qué es el amor? Definirlo es muy complicado, porque para cada uno tiene una forma. Pero eso no es así, el amor no es dolor (se llama sadismo o masoquismo), ni fijación (eso es obsesión). Incluso, el amor no es patrimonio de una persona, que va, todos somos sujetos de y para. Así de fácil.

Como energía que es, se transforma, y eso lo convierte en imperecedera. Nada que surja de un sentimiento tan puro puede convertirse en destrucción, es imposible. Porque si es así, ya no es amor, es otra cosa. De lo bueno, no puede salir nada malo, otra cosa es que en una situación fácil surja un dificultad o un problema mayor. Somos eslabones en una gran cadena, nos unimos o rompemos según la fuerza que empleemos. Y al final, ahí, cuando ya no estemos vivos, lo que quedará de nuestro recuerdo, es el amor, que es esa lágrima que brota en un cementerio, porque el cariño que sentíamos por la persona no lo vamos a poder expresar de nuevo, no en terminos normativo-naturales, pero si de corazón, o en nuestro decorrer por la vida. Siempre estará presente, y no hay nada más fuerte que eso.

El mundo necesita gente buena, un corazón puro. Lo dicen en Heroes que es una serie de Ciencia Ficción, con lo que suena a prefabricado, a imposible, a precisamente eso, ficción. Pero no lo es, porque cuando escuchamos algo así, una sensación de emoción embarga todo nuestro cuerpo. Porque sabemos que es cierto, que lo tenemos en la mano y que es sencillo, más de lo que pensamos. No es ciencia ficción, es la vida de cada uno. Todo lo demás es mentira, ... al fin y al cabo, es lo que verdaderamente importa... el amor.

No hay comentarios: