sábado, 12 de mayo de 2007

Entendemos mal la libertad. Todo el avance que la raza humana consiguió con las libertades, en la modernidad lo hemos aniquilado. Ya no se puede mantener conversaciones, no se puede opinar ni debatir porque todo comienza y acaba en "... yo pienso, para mí, pues yo..." así, es imposible hablar de nada.

Da igual el tema a tratar siempre pasa lo mismo, "... pues yo siempre, en mi caso no es así, pues anda que yo..." ¿Y qué? ¿A quién le importa eso? Tanto es el déficit de atención que tenemos que clasificar lo genérico como particular, y a raíz de esto, ¿universalizarlo? Sí, en nuestras vidas conocemos esos comportamientos. Al principio los pasamos por alto, pero llega un momento en que nos cansamos de que escuchen y valoren lo que decimos y hacemos en relación a sí mismos, garantes de bondad y perfección. Creo en la objetividad. Ésta existe, y hay que tender hacia ella. Claro, este argumento también es pervertido, porque se entiende que como hay objetividad, todo es relativo, y que por lo tanto no se puede juzgar... y punto. Obsceno, ridículo y estúpido. Mezclar churras con merinas para decir que lo que uno hace está bien hecho porque sí, porque parte de mí mismo. Eso tiene un nombre; inseguridad. Dicen que los celos, el beber, drogarse son símbolos de inseguridad, puede ser, pero el hecho de valorar lo ajeno por uno mismo no es menos inseguridad.

La bondad existe, y sabemos lo que está bien y lo que está mal. Eso es así. No se puede dudar y mucho menos interpelar "pues yo, es que yo hago tal..." no. Es así, y punto. Matar a una persona es matar a una persona, luego será homicidio en primer grado o involuntario y habrá que valorarlo, pero la persona está muerta, la matamos. Punto. Hacer daño es provocar dolor, herir, y da igual que no quisieramos, lo hemos hechos, hay que reconocerlo, admitirlo y reconducirlo. Todo lo demás son desvíos para no verse uno culpable. Es darle la vuelta a la historia para ser el príncipe y no la madrastra. Pues no, la vida no funciona así. Por lo que nos conviene a cada uno. Eso es interés, y el interés existe porque hay beneficio, y el beneficio no es más que un termino económico. La vida no se mira con ojos de economista, si no de persona, de igual a igual. Y no hay igualdad partiendo de uno mismo para analizar las cosas. Es decir, una persona que casi se ahoga siendo pequeña y no ha vuelto a nada, puede decir que odia el agua, pero no que el agua es odiosa. Un simple pronombre cambia toda una frase. Para ella ese agua le transmite miedo, temor, inseguridad y por ello la odia, por su experiencia personal. Ahora bien, esa persona no puede decir que el agua es odiosa (para todo el mundo) porque ella lo pasó mal. Tendrá que ir más allá, y ver que su experiencia es una, y que la de los demás es otra. No se trata si hay más o menos gente apoyando un argumento, si no la veracidad de dicho argumento. No es la libertad para, si no la libertad de. Y hasta que no entendamos eso, no vamos a ningún lado.

Sí, si que vamos, a cansarnos de las relaciones sociales y cercanas porque la incomprensión y sordera individualista lo ciega todo. A aislarnos, a perder contacto, a ser un individuo único. Y eso, en ninguna comunidad de ciencia, peligro o riesgo existe. Todas las COMUNIDADES son conjuntos, de unión y convivencia. El dolor producido a sabiendas, es castigable, no hablo de perdón, si no que no merece otra oportunidad. El dolor indirecto es una derivación y sucesión de acontecimientos inesperados, esa causalidad puede ser redirigida si se quiere e intenta, si no, no vale echar balones fuera y culpar a los demás para uno quedar bien. Escuchar primero y hablar después. Ahora, ya ni eso. Oigo, que no escucho, para luego hablar de mí "... ¿y entonces yo?, pues yo, luego yo..." esas frases que comienzan así ya desatan un torbellino de ira e insignificancia en nuestro interior.

El otro día, un amigo me comentaba que en una reunión con otra persona le estaba contando como había sido su borrachera saliendo por ahí, como le habían sentado las copas, y demás, riéndose los dos. La novia del compañero, dijo: "pues yo siempre hago eso y no acabo así..." acto seguido, ambos se miraron y la conversación se apagó.

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