sábado, 26 de mayo de 2007

Internet encierra pequeños mundos en su interior, que la gente hace individualiza y personaliza. Los Fotolog´s son esos lugares donde las personas comunican una idea, una canción o un simple comentario del día debajo de una foto representativa de lo que sienten en ese momento. My Space se erige como un pequeño santuario donde cada individuo muestra algo de sí mismo; su música, sus libros favoritos, sus inquietudes o intereses y los comparte con toda una comunidad afín, que se convierte en amigos. Second Life no es más que tener lo que la vida real nos niega, una vida paralela en un mundo virtual, con su familia, sus problemas y logros, pero en un mundo creado y amoldado a nuestros propios intereses, dónde nosotros somos protagonistas de lo que queremos ser, no de lo que nos mandan. Los Blogs son cuadernos de bitácora donde hay quién cuenta sus penas, expone sus opiniones, informa o simplemente divaga. Todos ellos tienen algo en común, el anonimato. Nadie conoce a nadie, a no ser que queramos, simplemente son letras, fotos o canciones puestas predeterminadamente para causar o producir unas sensaciones y no otras. Todos somos un sujeto y protagonista compartido y respetado, lo anónimo.

El Lazarillo de Tormes, es una de las obras referencia de la Literatura Universal, su autor es anónimo, en la época todo lo narrado en el libro era un ataque frontal y directo contra la moral, las costumbres y la sociedad decimonónica, el garrote vil hubiera sido el premio a tan genial obra. Es triste, que una persona se tenga que refugiar en lo anónimo para decir lo que piensa, para que no se repare en la quién lo dice si no en lo que dice, pero el mundo de las referencias y los símbolos funciona así, primero el continente y luego el contenido. El anonimato, no es un arma, ni siquiera un recurso, es una imposición. O una fabulación. Hace 500 años era necesario para preservar la vida y poder decir lo que uno pensaba, tras la evolución Ilustrada de la raza humana, esto se olvidó y las personas pudieron ser sujetos de libre pensamiento y opinión. Lo anónimo se desterró como imagen del pasado, como esclavitud de las ideas y el hombre, como muestra última de opresión, terror y coacción.

El anonimato de quién posee un espacio en internet, posee dos dimensiones. La individual y la colectiva. La individual o cercana se refiere a las personas que conocen al creador del lugar y ven como inherente a él dicho espacio. La colectiva, que no ven a la persona, si no lo que ella quiere volcar, sus ideas, sus gustos... al margen de ser hombre o mujer, europeo o no, es el concepto lo que queda, y esa es la grandeza. En muchos de estos lugares el anónimo se apodera de un uso que nunca fue tal, que es el del insulto impune, el de la chanza patética. Hay que ser muy cobarde para criticar o insultar a alguien que muestra una parte de sí mismo. En cualquier blog o fotolog, o My space ves comentarios borrados por el contenido de los mismos. Insultos, burlas y demás lindezas que provienen de la bajeza moral de quién no es capaz de dejar su nombre e insultar o criticar a la cara. Eso es cobardía. O peor aún, muy triste tiene que ser la vida de una persona que se dedica a insultar o criticar a los demás por sus hobbies, inquietudes o pensamientos, sin pensar que ella podría ser uno de ellos.

El refranero español, otra gran construcción de la sabiduría popular anónima, dice eso de "no hay mayor desprecio que no dar aprecio" y aquellos que se refugian en lo cobarde de lo anónimo para el insulto, la burla y el desprecio, se muestran carentes de humanidad y respeto, de sensibilidad y empatía, y despreciarles ya es concederles mucho. Pero esta conclusión parte del mismo odio y resentimiento que emplean aquellos que arrojan anónimos de ira y burla, es ponerse a su altura, es legitimar el comportamiento. De la misma manera que millones de personas empleamos estos lugares comunes como entretenimiento, como desahogo o simple refugio, hay quién se siente amenazado, enervado e irritado por ello, de ahí que emplee el anonimato para ocultarse de la vergüenza que debe producirle que unas simples palabras lo agiten tanto en su interior, la cobardía de ocultarse para el insulto y la burla ya lo dice todo de la persona.
"...un buen guerrero no hace alarde de su fuerza, un hábil vencedor de su enemigo no entabla con él combate, quien sabe utilizar a los hombres se sitúa debajo de ellos. Esto se llama virtud del no-luchar. Esto se llama utilizar a los hombres, esto se llama entrar en armonía con el cielo, en ley desde la antigüedad".
Lao Tse

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