sábado, 2 de junio de 2007

Celo: 1.- Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda llegue a ser alcanzado por otro// 2.- Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra. Son dos de las definiciones que da la RAE para definir los celos. Las selecciono porque ambas comparten una característica común; esa concepción de posesión. En el primer caso "... bien que disfrute", en el segundo "la persona amada". Cualquiera habrá escuchado que "un poco de celos es una demostración de que tú pareja te quiere o le importas..." ¿Me lo explica?. ¿Qué tiene que ver el querer algo o alguién con el ser celoso? Los celos son una patología, la expresión de un complejo. El miedo a perder algo y dejar de tenerlo, de ser especial, de ser distinto y pasar a formar parte de un nuevo grupo de referencia.

En el caso de las parejas, los celos se derivan por ese instinto machista-animal de posesión de la presa, "la mujer es mía" parecen decir ese tipo de comportamientos. Nadie es de nadie, y ninguno llegamos a poseer a persona alguna, porque somos eso, iguales, personas, no mercancías. No hay celos buenos, no existen. Un crimen es un crimen, aunque para muchos de nosotros muchas personas no merezcan vivir por determinados echos, da igual, cometemos un crimen. Pues con los celos es igual. La primera definición lo descubre todo "...llegue a ser alcanzado por otro" He ahí la clave. La fetichización de las cosas, alcanza a las personas. Se trata, como ya mencionamos, de sentirse especial y envidiado, por los demás al poseer algo que es deseado por otras personas y no puede ser alcanzado, una vez que esto comienza a perderse y compartirse, significa que esa posición de lejanía y deseo es compartida, generalizada y por lo tanto perdida. Ese hecho de tender a la normalidad, a la igualdad, a que otros sean como uno, es lo que produce celos. Sí ha eso le añadimos el componente género, tenemos un cóctel explosivo.

"Mi novia" es mía, de nadie más. El hecho de pensar que porque alguién hable con ella, la mire o cualquier acción que conlleve un encuentro, nos puede privar de la persona, es muestra de una inseguridad, de una falta de confianza. Ya no en uno mismo, si no en la relación. Que triste tiene que ser vivir en pareja y extralimitar los movimientos del otro por miedo a perderlo. Ese miedo es irreal, porque nunca llegamos a tener a nadie. Y los celos no son más que complejos que terminan devastando una relación. Creo que se puede discutir, ser diferente, hasta ir cada uno por un lado y luego volverse a reunir, pero los celos, eso no se supera ni se cura. Deja una marca indeleble en las personas. El que es celoso lo es para siempre, y quién lo ha sufrido queda marcado para toda su vida. Siempre que hable con otra persona, que se relacione va a sentir el frío acero de la desconfianza en su nuca, aunque esta no exista, pero fue una vez y tanto marcó, que la herida sigue sangrando.

Los celos no son una demostración de amor, ni de cariño, ni de nada parecido. Son egoísmo, posesión, enajenación, todo eso y mucho más. Así como el deseo intenso de amar lo cura todo, el deseo intenso de poseer lo destruye. Mucha gente evita los celos estando siempre con su pareja, creando un mundo aparte de MÍ para TI, donde no entra nadie más. Eso es cobardía, una felicidad basada en el hermetismo. Pero al final nada de esto importa, porque las personas nos hemos convertido en nuestra propia medida, ya no son celos, es que quiero mucho a mi pareja y no puedo estar sin ella... mentira. No, discuto porque tengo miedo a perderla, y la quiero tanto, que me duele verla hablando con alguién... mentira. El amor no es exclusividad, eso se llamó derecho de pernada. Los celos no es más que economizar las relaciones humanas, convertir a las personas en mercancías y productos, como tales, una vez conseguidos, son apartados del mundo y tenidos como exclusivos, sus iguales los reclaman como tales sin más fin que el conocerlos y hacerlos partícipes de la realidad humana, pero eso, solo es patrimonio de quién ama y quién lo tiene. ¿De verdad eso es una demostración de amor?

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