miércoles, 15 de agosto de 2007
La gente habla de viajes interiores como el camino para encontrar la salida a una situación de tristeza o desesperación. Quieras o no, el concepto de viaje conlleva movimiento, ir de un lugar a otro. Partir de un punto A para llegar a un lugar B. El llamado viaje interior me suena a chino. Creo que eso se llama conocerse a uno mismo, y para eso no hay que viajar por tu interior, si no recordar, valorar y analizar ¿dónde hay movimiento en todo eso?. Otra cosa es que hablamos de retroinspección, ahí me tendré que callar. Pero "viajar", viaja quién sube en un coche para recorrer largas distancias, quién peregrina a pie también viaja, o quién va en tren, como los próximos 15 días por europa adelante, no porque lo haga yo sea viajar, si no por la propia naturaleza y definición de la palabra: Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción ¿Nos montamos en avión para conocer nuestro interior? Menos palabrería, y más valor para conocerse...
sábado, 11 de agosto de 2007
Sobre la Ansiedad
Vivimos en una sociedad enferma, no hace falta explicar el porqué. Necesitamos estar tan enfermos que hasta elevamos simples estados de ánimo a la categoría de enfermedad. Uno de los grandes ¿descubrimientos? de la época actual es la ansiedad como enfermedad mental, aunque yo la llamaría social. Dicha enfermendad, segun la comunidad médica se define de la siguiente manera: estado emocional en el que se experimenta una sensación de angustia y desesperación permanentes, por causas no conocidas a nivel consciente. Es decir, que para estar sanos debemos de conocerlo todo, puesto que si no caeremos enfermos. No es exactamente esto. Más bien, debemos conocer las causas de nuestro mal, dolor o preocupación. En una sociedad de ciencia como la nuestra, todos los hechos obedecen a causas y tienen consecuencias, otra cosa es que no las queremos ver. Porque realmente, y si lo pensamos fríamente, todos somos capaces de ver cuando nos equivocamos, cuando lo hacemos bien y un largo etcétera de causalidades.
Otra cosa es que no tengamos el valor suficiente para hacerlo, o que nos engañemos. Decía Freud que el individuo tiende a eliminar aquello que no le es placentero o por lo que puede ser sancionado, a la larga, esto se manifiesta somáticamente en forma de tics, enfermedades o diferentes parálisis. Neurósis, a fin de cuentas. Subyace en este aserto que el individuo no quiere ser consciente de sí mismo. Con esto en la mano ¿qué es la ansiedad? Pues no lo sé, realmente es no saberse controlar. La sociedad actual vende el placer, la felicidad, la satisfacción no como estados de ánimo si no como formas de vida, en el momento que no los alcanzas es cuando comienza la espiral de la ansiedad. Puesto que surgen crisis nerviosas, neurosis, preocupaciones... Y ahí radica el problema, en que de estados de ánimo hacemos formas de vida. Es inevitable que para ser felices tengamos que experimentar la tristeza, o si lloramos es porque antes hemos reído y ya no somos capaces de hacerlo. Pero curiosamente, una sociedad que se basa en la fugacidad alimenta estas emociones de tal manera que las convierte en formas de vida.
Esto de la ansiedad es un invento relativamente nuevo, antes, en la época de nuestros abuelos existía el "agonías" una persona inquieta y nerviosa a la que todo le venía grande y que despertaba la simpatía de muchas personas. Esto se convirtió en ansiedad, terrible enfermedad social que hay que medicar y controlar. Un ejemplo; un concierto con miles de personas donde no ves la salida a nada, y piensas que si pasa algo malo vas a morir o te va a pasar algo. Bien, en primer lugar, si hubieras pensado en algo malo ya no hubieras ido al concierto, ya que lo malo se presenta como excepción, o mejor dicho, como poco probable. Es lógico que en una gran concentración de gente nos sintamos arrinconados, agobiados, oprimidos porque el espacio es limitado. Es natural esa sensación, como natural es respirar y controlarse. Pensar que todos los demás están en la misma situación y que no pasa nada. Pero en ese trayecto, el bombeo de nuestro corazón como manifestación de una situación de peligro (instinto) es tomado como neurosis y ataque de pánico. Un poco triste ¿no?. Puede ser que tras un período vital complejo, donde se ha aguantado mucha presión se derive en un ataque de nervios, pánico o epilepsia. Pero en esto hay que volver al sicoanálisis y ver que no es más que la manifestación de la sublimación a la que sometimos a nuestras percepciones y sensaciones.
Como lo reflexivo no se premia, ya que todo tiene que ser ya y ahora; "tengo que estar bien ya" entonces es cuando el hombre se ve débil y desvalido para superar este tipo de cosas. Se siente perdido, desposeído de su racionalidad y capacidad de decisión sobre sí mismo. Pasa a depender de un médico y una medicación que le devuelven al placebo social del que nunca debió de salir. Curiosamente cuando alguién está ansioso, es que está nervioso, que no da llegado lo que desea y desea adelantarse a ese tiempo de espera. Por lo tanto, la ansiedad, es la sensación de querer pasar las cosas ya y rápidamente, la imposibilidad de esto, porque todo tiene un tiempo y una forma, es lo que desemboca en ataques de pánico, palpitaciones y todo tipo de jergas médicas. Al perder la condición humana de la reflexividad y la tranquilidad, perdemos todo control sobre nosotros mismos. Lo peor es que alimentamos nuestro estado, una profecía autocumplida: "como tengo ansiedad..." y de ahí que la sociedad esté enferma.
Está enferma porque no deja que sus individuos piensen y reflexionen sobre sí mismos, que valoren las cosas por lo que son, no por su valor y necesidad. Está enferma porque en lugar de ayudar, medica, es decir, droga legalmente. ¿Que clase de persona puede ser aquella que es sometida a pastillas anti-estrés durante toda su vida? ¿Donde está su fortalaze y racionalidad? ¿Donde queda su humanidad? Pero no pasa nada, los sicólogos, esa suerte de gurús neoyuppies, no buscan la solución si no aplicar su manual de terapias de control de ansiedad, como si se tratara de un cáncer, una tuberculosis, meningitis, sida... enfermedades de verdad, lacras auténticas de nuestra sociedad. ¿Hay en el Tercer mundo ansiedad como la entendemos aquí? Me imagino que por esos lares estarán preocupados en poder comer, vacunas, erradicar el Sida, tener agua potable... a lo mejor la pirámide de Maslow ha enloquecido y como lo tenemos todo tan cubierto y recubierto, inventamos gigantes en forma de enfermedades a los que hay que controlar, sin mirar el daño que hacemos y lo que dejamos para las generaciones venideras, que dios quiera, que vean en todos estos ataques y paranoias de ansiedad lo mismo que vieron los criminólogos en la seudociencia de Lombroso y el atavismo, un error.
Lo que da miedo es que toda sociedad para funcionar necesita que sus individuos crean que lo que hacen sirve para el funcionamiento de la misma, porque dicho funcionamiento es el mejor. En ese proceso de automatismo ¿dónde queda la crítica? Se lo digo yo: " es que como tú no lo tienes no sabes de lo que hablas..."
Otra cosa es que no tengamos el valor suficiente para hacerlo, o que nos engañemos. Decía Freud que el individuo tiende a eliminar aquello que no le es placentero o por lo que puede ser sancionado, a la larga, esto se manifiesta somáticamente en forma de tics, enfermedades o diferentes parálisis. Neurósis, a fin de cuentas. Subyace en este aserto que el individuo no quiere ser consciente de sí mismo. Con esto en la mano ¿qué es la ansiedad? Pues no lo sé, realmente es no saberse controlar. La sociedad actual vende el placer, la felicidad, la satisfacción no como estados de ánimo si no como formas de vida, en el momento que no los alcanzas es cuando comienza la espiral de la ansiedad. Puesto que surgen crisis nerviosas, neurosis, preocupaciones... Y ahí radica el problema, en que de estados de ánimo hacemos formas de vida. Es inevitable que para ser felices tengamos que experimentar la tristeza, o si lloramos es porque antes hemos reído y ya no somos capaces de hacerlo. Pero curiosamente, una sociedad que se basa en la fugacidad alimenta estas emociones de tal manera que las convierte en formas de vida.
Esto de la ansiedad es un invento relativamente nuevo, antes, en la época de nuestros abuelos existía el "agonías" una persona inquieta y nerviosa a la que todo le venía grande y que despertaba la simpatía de muchas personas. Esto se convirtió en ansiedad, terrible enfermedad social que hay que medicar y controlar. Un ejemplo; un concierto con miles de personas donde no ves la salida a nada, y piensas que si pasa algo malo vas a morir o te va a pasar algo. Bien, en primer lugar, si hubieras pensado en algo malo ya no hubieras ido al concierto, ya que lo malo se presenta como excepción, o mejor dicho, como poco probable. Es lógico que en una gran concentración de gente nos sintamos arrinconados, agobiados, oprimidos porque el espacio es limitado. Es natural esa sensación, como natural es respirar y controlarse. Pensar que todos los demás están en la misma situación y que no pasa nada. Pero en ese trayecto, el bombeo de nuestro corazón como manifestación de una situación de peligro (instinto) es tomado como neurosis y ataque de pánico. Un poco triste ¿no?. Puede ser que tras un período vital complejo, donde se ha aguantado mucha presión se derive en un ataque de nervios, pánico o epilepsia. Pero en esto hay que volver al sicoanálisis y ver que no es más que la manifestación de la sublimación a la que sometimos a nuestras percepciones y sensaciones.
Como lo reflexivo no se premia, ya que todo tiene que ser ya y ahora; "tengo que estar bien ya" entonces es cuando el hombre se ve débil y desvalido para superar este tipo de cosas. Se siente perdido, desposeído de su racionalidad y capacidad de decisión sobre sí mismo. Pasa a depender de un médico y una medicación que le devuelven al placebo social del que nunca debió de salir. Curiosamente cuando alguién está ansioso, es que está nervioso, que no da llegado lo que desea y desea adelantarse a ese tiempo de espera. Por lo tanto, la ansiedad, es la sensación de querer pasar las cosas ya y rápidamente, la imposibilidad de esto, porque todo tiene un tiempo y una forma, es lo que desemboca en ataques de pánico, palpitaciones y todo tipo de jergas médicas. Al perder la condición humana de la reflexividad y la tranquilidad, perdemos todo control sobre nosotros mismos. Lo peor es que alimentamos nuestro estado, una profecía autocumplida: "como tengo ansiedad..." y de ahí que la sociedad esté enferma.
Está enferma porque no deja que sus individuos piensen y reflexionen sobre sí mismos, que valoren las cosas por lo que son, no por su valor y necesidad. Está enferma porque en lugar de ayudar, medica, es decir, droga legalmente. ¿Que clase de persona puede ser aquella que es sometida a pastillas anti-estrés durante toda su vida? ¿Donde está su fortalaze y racionalidad? ¿Donde queda su humanidad? Pero no pasa nada, los sicólogos, esa suerte de gurús neoyuppies, no buscan la solución si no aplicar su manual de terapias de control de ansiedad, como si se tratara de un cáncer, una tuberculosis, meningitis, sida... enfermedades de verdad, lacras auténticas de nuestra sociedad. ¿Hay en el Tercer mundo ansiedad como la entendemos aquí? Me imagino que por esos lares estarán preocupados en poder comer, vacunas, erradicar el Sida, tener agua potable... a lo mejor la pirámide de Maslow ha enloquecido y como lo tenemos todo tan cubierto y recubierto, inventamos gigantes en forma de enfermedades a los que hay que controlar, sin mirar el daño que hacemos y lo que dejamos para las generaciones venideras, que dios quiera, que vean en todos estos ataques y paranoias de ansiedad lo mismo que vieron los criminólogos en la seudociencia de Lombroso y el atavismo, un error.
Lo que da miedo es que toda sociedad para funcionar necesita que sus individuos crean que lo que hacen sirve para el funcionamiento de la misma, porque dicho funcionamiento es el mejor. En ese proceso de automatismo ¿dónde queda la crítica? Se lo digo yo: " es que como tú no lo tienes no sabes de lo que hablas..."
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