domingo, 30 de septiembre de 2007

Muertos Asimilados

El telediario de los fines de semana es una crónica de sucesos continuada (bueno, esto suele ser casi siempre así). Uno de los temas estrella de los medios, algún día hablaremos del terremoto mediático de los McCann, son las muertes en accidentes de tráfico.

La carretera se ha convertido en la nueva lacra social para los medios. Jóvenes, alcohol, drogas, exceso de velocidad... parecen ser las razones que se encuentran detrás de este drama social. El asunto es que las muertes al volante son un goteo incesante, y algún espectador se puede preguntar ¿acaso antes la gente no moría en las carreteras? ¿o será que no morían tantas personas? ¿o quizás será que si no era tanta gente era porque había menos coches matriculados en España y el riesgo de morir en un accidente era mucho menor porque también había menos gente sometida al mismo? O puede que no afloren, pero no parecen ser preguntas insensatas.
Por un lado, la sangría constante de muertos al volante se convierte en una pesada losa en la conciencia de la sociedad. ¿En qué hemos fallado? Parecen preguntarse políticos, autoridades y analistas. Quizás este crecimiento sin barreras se haye detrás de todo esto. Es decir, si cada vez se fabrican coches con más prestaciones y posibilidades pero el asfalto sigue siendo el mismo ¿qué es lo que falla? El conjunto, sin duda alguna.

La sociedad es de consumo, para consumir hay que generar riqueza, esta riqueza la generan enormes fábricas de vehículos que cada mes expeden un nuevo modelo, en esas fábricas trabaja gente por un sueldo, ese sueldo es dirigido por la publicidad hacia la satisfacción de la seguridad fetichizada en una casa, un vehículo, vacaciones, lo último en tecnología... En el caso del vehículo, cada modelo es más novedoso que el anterior (ahora se lleva el coche ecológico, por eso del cambio climático. Va a ser que las fábricas que lo hacen son biodegradables...) estos nuevos modelos te hacen sentir la libertad en forma de velocidad y control, y este control hace ya a más de 250 muertos en un año. Es decir, muerto por día. Pero no es tan fácil. Una pistola mata, pero si no se dispara no tiene uso. El vehículo depende del piloto, y parece que los pilotos españoles les da por hacer su propia ley de la carretera; controles positivos, excesos de más de 30km/h en zona urbana, 160 en autopista (si, en Alemania cada carril tiene su limitación de alta velocidad, pero quién se pase 1 km, va al talego...) juventud que se deja los dientes en el salpicadero...

¿Que se nos ocurre? Sensibilización. Claro, como que al individuo que va mamado hasta las cejas seguro que se acuerda del anuncio una vez puesto a 180 por la recta de su casa. O como si el que tiene prisa porque lelga tarde al curro, o simplemente quiere llegar ya a casa después de su jornada laboral.consumista le importaran los lesionados medulares. Da igual. El número sigue aumentando, y la sensación, para variar, ya no es que no se pueda parar (si es que realmente es una lacra y no una pérdida asimilada de la estructura de la sociedad de consumo. Muchos coches, más conductores, más gente sometida a riesgo, más muertos,) si no que el problema, como decíamos, no es problema hasta que no toca de cerca, hasta que no muere un allegado.

Hoy, una de las noticias hablaba de un accidente en Sarria (Lugo) un chico de 19 años borracho al volante tras un botellón, con seis personas a bordo, se empotró contra un pilar de hormigón. Murieron dos hermanas de 15 años y otros 3 están graves. El conductor ileso. Por lo visto iba a más de 180 por el pueblo, llovía, perdió el control y se empotró. Si, se saltó toda la precaución, y mato a gente joven, y yo me pregunto, al margen de todo lo viario, ¿Que hacían dos chicas de 15 años de botellón hasta las 3:30 de la mañana? Quizás, una mayor responsabilidad social las hubiera salvado de la muerte en esta ocasión. Pero no. Como decimos en Galicia " a tiñan aí..."

jueves, 27 de septiembre de 2007

¿Amigos o Pareja?

Creo que todos conocemos a alguien que alguna vez se ha visto entre la situación de elegir a un amigo o a una pareja. Lo peor de esto no es la elección que se vaya a realizar, si no que ya da igual el resultado, porque, si se supone que tu pareja te quiere y tu amigo también ¿porqué te obligan a elegir? "uno o ninguno..." pues que bien. Vaya pareja y menudo amigo. Ahora bien, analizemos esto un poco más en profundidad.

Un amigo, al igual que una pareja, puede tener la necesidad de acaparar al objeto de su amor, es decir, su amigo. El sentido de acaparar va en la siguiente dirección; en la amistad se desarrollan actividades, sentimientos, momentos... cargados de sensibilidad y significado, de ellos crece un fuerte lazo entre las personas. El lazo no es impuesto, como puede serlo la familia, si no que se adquiere, se construye. Sucede, que en nuestra sociedad, la pareja se disfruta individualmente. En el sentido que las experiencias son de uno para el otro exclusivamente, el amor se dirige y centra en uno por el otro, lo que en sicología se llama folie au deux. En esa relación de amor cerrada no tiene cabida nadie más, evidentemente, y ese amigo que vivió de una manera su relación para con la otra persona en lugar de amar a la persona que ama a su amigo porque éste es feliz, comienza a rechazarla. Porque en lugar de unir, separa. Porque en lugar de sumar, resta.

Y quiénes han perdido son los 3; el primer amigo porque a partir de ese momento toda su vida va a quedar marcada por ello. El novio porque pierde a un amigo y gana una pareja que no sabe si lo va a ser, yq ue cuando despierte del enamoramiento egótico, que no verdadero, sea demasiado tarde para arreglarlo. Y la novia por su egoísmo (los sexos se pueden intercambiar, pero los papeles son básicamente estos). Esto es algo que ocurre todos los días; "es que una pareja es una pareja..." Hay una frase, que ya parece en desuso, que dice eso de que "amigos hay muy pocos, parejas hay muchas" y creo que es cierto. Porque el amigo verdadero entiende y comprende, no se sitúa por encima o por debajo, si no a la misma altura. Y la pareja, no debería de ser otra cosa, la verdad. Si no una parte más de nuestra vida que nos ayuda a realizarnos y completarnos, pero no por ella mísma si no porque es una parte más del conjunto armónico de nuestra vida. No se trata de la única persona a la que se puede amar, no, si no que ayuda amar a los demás, a que el amor sea mayor, pero no por ser pareja ya es así, eso cuesta una vida conseguirlo.

Reconozco que ya no me gusta compartir mi tiempo con parejas, que lo hago igualmente, aún sintiéndome apagado. Y esa es la clave, en lugar de avivar la vida, me la apagan lentamente. Porque no veo amor, si no necesidad de no estar solo. Y en esa necesidad de no estar solo, a lo mejor, el que sobras eres tú, porque si sientes esa soledad al estar con dos personas que se sienten una en su propia soledad y especialidad, y lo peor no es eso, si no que cada vez me planteo tener una relación porque no quiero ser así, no quiero crear un ser único que también está solo. No, antes que destrozar algo tan bonito como el amor y convertirlo en una soledad compartida y absorvente, prefiro estar solo, conocer mujeres de vez en cuando, pero tener una sonrisa dibujada en la cara que me haga sentir la totalidad no la particularidad compartida. Lo único malo de todo esto es que si lo dices eres un insensible, o inmaduro, pues puede que lo sea, pero ¿Si soy tan inmaduro, porque las parejas que llevan este tipo de relaciones acaban sumidas en la comodidad y desamor a lo largo del tiempo? Porque no construyen, si no que se encierran en sí mismas...

jueves, 20 de septiembre de 2007

Sobre la Velocidad

En una sociedad bien articulada, lo fugaz no debería de ser premiado ¿Porqué? Por la sencilla razón de que no puede ser sentido y vivido completamente. Lo fugaz pasa y no deja rastro. En la nueva sociedad del consumo todo tiene que ser "ya" y "ahora" no existen estados de ánimo, sólo momentos.
El hombre consumo no quiere vivir su vida, quiere disfrutarla, comprarla, fetichizarla. Convertirla en un objeto de deseo y anhelo por sus iguales. Eso sólo se logra poniéndola en competencia con los demás. Gana quién más tiene y rápido lo consigue (lo de rápido referido a la novedad del mercado, lo último si se quiere.). Es una señal de poder, porque no todo el mundo tiene acceso a ello; como sólo unos pocos llegan, esos pocos tienen unas características especiales que son deseables y deseadas por la sociedad por llegar a ello. Pero nadie se pregunta ¿porqué tienen más? o mejor dicho ¿realmente tienen algo diferente? La verdad es que no, ya no se trata de medios de producción, si no de bienes.

La dictadura del proletariado se ha traducido en una dictadura del consumo, en la sociedad, como los medios están alejados, quién posee los bienes es quién tiene poder. A nivel micro, de ciudadano, el que hace una ostentación de poder es el que más posee. Y suele poseer cosas más y más caras, como muestra de lo alejadas que están del resto de las personas. Lo que las hace "únicas", no compartidas por nadie más. El exclusivismo se ha convertido en tendencia. Pero éste se encuentra imbricado en un todo genérico. Si a un pequeño nivel es el que tiene bienes, el que está por encima es el que tiene los medios. El que marca la oferta y la demanda a cada momento. Como dice Galbraith, todo se encuentra en manos de lo mismo, el mercado.

Y para que los bienes sean deseados tienen que perder su valor rápidamente para pasarlo a otra mercancía de nuevo anhelo. Moda, cine, música, arte... todo se mueve por fugacidad; la última moda del verano, la película más taquillera que la anterior, la canción más escuchada... se producen hits a una velocidad de vértigo para no tener conciencia de temporalidad. Como todo se devora y consume no hay una noción de tiempo porque siempre es presente, siempre es moda, lo que no es presente ni moda forma parte del pasado, no se recuerda. Esto último simboliza el triunfo de lo veloz, no hay conciencia de continuidad ni visión histórica. Ya y ahora.

De ahí el nuevo estrés por no ser capaz de distrutar el presente en toda su extensión de regeneración inmóvil. Tampoco puede haber futuro porque la intensidad del presente, de la moda no permite ver más allá. No interesa ver más allá de lo que está sucediendo. Todo a tiempo real, como si el tiempo se pudiera congelar, como si a cada segundo no murieran millones de células en nuestro cuerpo y volvieran a nacer otras. La conciencia de individuo se ha borrado, no hay un fin porque ni siquiera hay preguntas, sólo momento presente que es consumido, como si en ese acto se pudiera poseer el tiempo y la perpetuidad, consumo, lo tengo, es mío para siempre.

El hombre deja de ser para pasar a tener. Y en ese camino ya se pierde como tal. Lo llamamos sociedad, cuando realmente es un gran escaparate donde todo se vende y tiene un precio. Hay tiempo para cambiarlo, el primer paso, es tener conciencia de ello...

martes, 11 de septiembre de 2007

Allí estaba. Su pelo lacio se movía al compás que marcaba el viento. Su figura, estática, dejaba entrever un movimiento de caderas frenético. Sus ojos eran como dos pompas de jabón sostenidas en el infinito. Y su boca parecía prometer aventuras interminables. Podría ser la mujer perfecta, aquel libro que sostenía gracilmente con una mano, no podía ser más que interés innato por la lectura y la vida. Por lo tanto, tendría que ser una persona alegre; una de esas que consigue sacarte una sonrisa todos los días. O que hace que no vuelvas a recordar nunca jamás a tus ex- o aventuras eventuales imposibles de repetir.
Su voz, al otro lado del móvil, sonaba cálida y seductora, como la de esas dobladoras de cine que convierten al putón más grande en una "femme fatale" de rompe y rasga.
Pero lo mejor, era su manera de vestir. Unos pantalones vaqueros entallados que dejaban asomar gracilmente una cintura digna de cualquier escultor griego. Un escote calculado que tapaba lo suficiente como para dejar volar la imaginación de quién esta enfrente. Esa armonía sólo podía ser de una persona fiel y extrovertida, una de esas con la que nunca te cansas de hablar y cada noche de sexo es una aventura diferente.

"No puede ser tan difícil, seguro que ninguno se acerca a ella por miedo al fracaso. A ver, camino, hago que me tropiezo , choco y le digo "oops, perdona, lo siento, ah, muy buena lectura..." empezamos hablar del libro y seguimos con la conversación en un café. Se nos hace tarde y cenamos juntos, porque hemos tenido química. La acompaño a su casa. Y me despido, no sin antes pedirle el número de teléfono. Un beso, en la mejilla ¡que clase¡. La llamo al día siguiente, quedamos y seguimos hablando. Así van pasando los días, nos besamos, nos acostamos, nos amamos, y después de tanto tiempo vuelvo a tener novia... entonces el metro anuncia la parada, ella se baja y yo me quedo, fue bonito mientras duró..."

jueves, 6 de septiembre de 2007

La Muerte de Antonio Puerta

El deporte español se ha visto sacudido, recientemente, por el fallecimiento del futbolista del Sevilla Antonio Puerta. El chaval, porque tenía 22 años, sufrió un primer desvanecimiento del que se recuperó. Una vez en los vestuarios le sobrevino una parada cardíaca que sería seguida de cuatro replicas más. A las 24 horas, Puerta, fallecía. Antonio Puerta había jugado al fútbol desde que era pequeña, alguna que otra vez se quejó de mareos y pequeños desvanecimientos sin mayor importancia. La llamada "Muerte Súbita" le sobrevino por una enfermedad congénita; un defecto en una de las válvulas cardiacas que no permitía un bombeo normal de sangre en esfuerzos grandes y prolongados. Las estadísticas, ese elemento de distorsión, dicen que de 100.000 deportistas entre un 0,4 y un 2% mueren por esta razón, es más, ese es el porcentaje sometido al riesgo de una muerte súbita. Siendo un poco más bajo el índice de muertos.

Por partes. Como buen país morboso que somos, la repetición de la imagen de un Antonio Puerta tendido en el suelo convulsionando tras tragarse la lengua fue emitida por todas las televisiones a todas horas. La última imagen que se tiene del futbolista es su caminar pausado hacia el túnel de vestuarios esperando recuperarse. Su última frase fue algo así como: "ya vuelven otra vez estos putos mareos de mierda..." Sin duda el cóctel mediático es perfecto para llenar horas y horas de contenido lacrimógeno; una mujer embarazada que queda viuda, unos padres que entierran a su joven hijo, la "masa" sevillista que pierde un ídolo (¿o habría que decir que ven nacer uno?) los llantos desgarrados de compañeros, periodistas y presidentes...

Y al día siguiente, empieza el circo. Que si Medalla al Mérito Deportivo (y yo me pregunto ¿su mérito fue morir haciendo lo que más le gustaba?), que si el "espíritu Puerta" no nos abandonara y obra el milagro de la unión entre Betis y Sevilla (¿?), que si retirada de número, homenajes de todo el mundo del fútbol (aquí es donde verdaderamente hay sentimiento). Y ya llevamos dos semanas recordando a Puerta, su calidad humana, su progresión, su simpatía, un largo blabla de demagogia...

España, y me imagino que otros países, por eso de non sentirnos tan ridículos, es muy dada a glorificar a las personas después de muertas. Como si la muerte fuera una sorpresa que nos coge desprevenidos, habiéndonos olvidado que si nacemos es porque tenemos que morir, pura naturaleza. La muerte de Puerta aterra por varias razones, en primer lugar su juventud. Muchos jóvenes mueren en las carreteras españolas, pero el riesgo en este campo es mucho más elevado que el de jugar un partido de fútbol. Juventud y casuística no hacen buena pareja. Otra de las razones es lo mediático, todos vimos las imágenes que parecían decir una cosa (recuperación) cuando el cuerpo decía otra (fin) la última imagen, como ya hemos dicho, es un Antonio Puerta caminando por su propio pie. Se rompe el principio de "Lo que enseñan los medios es lo que está ocurriendo" los medios enseñan a una persona conmocionada pero virtualmente sana, al poco rato, fallece.

El problema de la muerte de Puerta es que fue algo tan límite, es decir, un deportitista aquejado de una dolencia indetectable y congénita que en muy pocos casos produce la muerte, jugando al fútbol mientras lo ve media España y posteriormente, muere. En lugar de admitir que la probabilidad de la muerte bajo esas circunstancias cayó, casualmente, sobre Puerta como pudo ser sobre otro cualquiera, pero le tocó a él, y no hay más. Nos dedicamos a narrar el infortunio como si una venganza divina se tratara, no reconocemos nuestra limitación como seres humanos, nuestro paso fugaz por la historia. No, queremos ir más allá, ser semidioses que controlemos todos los parámetros de la vida y la muerte, y eso es imposible. Como imposible pensaría Puerta que era fallecer ese día mientras jugaba contra el Getafe...

No hay más, lo dramático es que le tocó a él como pudo ser a un chaval de modestos con la misma afección, o un fondista, un trabajador... fue a él, un futbolista joven. No es ni más ni menos importante, si es dramático es lo mismo que para los demás, con la salvedad que Puerta era una figura pública (guste más o menos) y que murió antes de tiempo, los 22 años son una mortandad digna del siglo XIV en plena peste negra. Y si queremos hablar de pena, porque el drama se lima con la naturaleza estructural de esta muerte, también es correcto. La diferencia, estriba, en analizar cada cosa desde su propio campo y no mezclar churras con merinas.

Y digo esto, porque por ahí empiezo a leer eso de "es que en África mueren miles de personas...", "Es que en Bam por el terremoto..." y yo me pregunto´si la persona o personas que escriben eso piensan que una cosa nada tiene que ver con la otra. Si queremos generar conciencia pública sobre los problemas del mundo, no podemos ir tocando los pies con argumentos vanales y vacíos. La estructura social, económica e histórica donde se da el conflicto Africano, nada tiene que ver con el tema Puerta. Las muertes de Africanos o por causas meteorológicas obedecen a otro campo. El problema es que no tienen el mismo eco mediático, no que unos mueran en un país de una manera y otros en otro de otra. Acaso es más afortunado Puerta por morir tras 5 paradas cardiacas que el que es aplastaod por un tsunami. Creo que el desenlace y dolor es el mismo. La cobertura, en una sociedad mediática, es otra. Pero no seamos fariseos y reconozcamos cada cosa en su medida. Ahora bien, si por decir que la muerte de Antonio Puerta no es para tanto porque hay conflictos peores en medio mundo sirve para hacernos un hueco en las mentes de las personas por nuestro "Pensamiento tan revolucionario y contestario" en lugar de crear humanidad, adelante, pero esa falta de perspectiva y comprensión me revuelve más el estómago que cualquier círculo mediático vacío de contenido y sensibilidad.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Ya no había nada que aquella maldita ciudad pudiera ofrecerle. Casi 20 años entre sus paredes de cristal y cemento. En algún momento habría matado por ella, ahora deseaba que la destruyeran. Las mismas calles que desprendieron vida eran ahora senderos de muerte. Aquellas caras y cuerpos de mujeres imposibles que levantaban el ánimo, producían una interminable arcada de asco y pena.

El amor de las parejas era superficial, una especie de "así debe ser..." que se convertía en la puerta hacia la aceptación de la masa. Los errores de un tiempo no cesaban en su persecución. A veces, en medio de la noche, pensaba en un nombre y deseaba machacarlo con sus propias manos hasta que dejara de respirar. Otras, veía una cara que le tranquilizaba y cuidaba por momentos, tan pequeños, que la sensación pronto se olvidaba.

Cada mañana comenzaba la balada del egocentrismo y la egolatría . Y lo peor no era vivirlo, si no, no poder gritar. Porque un día dijo "sí" sin saber lo que realmente le esperaba. A fuego quedó grabado: esclavo de tus palabras, libre de tus pensamientos.