El deporte español se ha visto sacudido, recientemente, por el fallecimiento del futbolista del Sevilla Antonio Puerta. El chaval, porque tenía 22 años, sufrió un primer desvanecimiento del que se recuperó. Una vez en los vestuarios le sobrevino una parada cardíaca que sería seguida de cuatro replicas más. A las 24 horas, Puerta, fallecía. Antonio Puerta había jugado al fútbol desde que era pequeña, alguna que otra vez se quejó de mareos y pequeños desvanecimientos sin mayor importancia. La llamada "Muerte Súbita" le sobrevino por una enfermedad congénita; un defecto en una de las válvulas cardiacas que no permitía un bombeo normal de sangre en esfuerzos grandes y prolongados. Las estadísticas, ese elemento de distorsión, dicen que de 100.000 deportistas entre un 0,4 y un 2% mueren por esta razón, es más, ese es el porcentaje sometido al riesgo de una muerte súbita. Siendo un poco más bajo el índice de muertos.
Por partes. Como buen país morboso que somos, la repetición de la imagen de un Antonio Puerta tendido en el suelo convulsionando tras tragarse la lengua fue emitida por todas las televisiones a todas horas. La última imagen que se tiene del futbolista es su caminar pausado hacia el túnel de vestuarios esperando recuperarse. Su última frase fue algo así como: "ya vuelven otra vez estos putos mareos de mierda..." Sin duda el cóctel mediático es perfecto para llenar horas y horas de contenido lacrimógeno; una mujer embarazada que queda viuda, unos padres que entierran a su joven hijo, la "masa" sevillista que pierde un ídolo (¿o habría que decir que ven nacer uno?) los llantos desgarrados de compañeros, periodistas y presidentes...
Y al día siguiente, empieza el circo. Que si Medalla al Mérito Deportivo (y yo me pregunto ¿su mérito fue morir haciendo lo que más le gustaba?), que si el "espíritu Puerta" no nos abandonara y obra el milagro de la unión entre Betis y Sevilla (¿?), que si retirada de número, homenajes de todo el mundo del fútbol (aquí es donde verdaderamente hay sentimiento). Y ya llevamos dos semanas recordando a Puerta, su calidad humana, su progresión, su simpatía, un largo blabla de demagogia...
España, y me imagino que otros países, por eso de non sentirnos tan ridículos, es muy dada a glorificar a las personas después de muertas. Como si la muerte fuera una sorpresa que nos coge desprevenidos, habiéndonos olvidado que si nacemos es porque tenemos que morir, pura naturaleza. La muerte de Puerta aterra por varias razones, en primer lugar su juventud. Muchos jóvenes mueren en las carreteras españolas, pero el riesgo en este campo es mucho más elevado que el de jugar un partido de fútbol. Juventud y casuística no hacen buena pareja. Otra de las razones es lo mediático, todos vimos las imágenes que parecían decir una cosa (recuperación) cuando el cuerpo decía otra (fin) la última imagen, como ya hemos dicho, es un Antonio Puerta caminando por su propio pie. Se rompe el principio de "Lo que enseñan los medios es lo que está ocurriendo" los medios enseñan a una persona conmocionada pero virtualmente sana, al poco rato, fallece.
El problema de la muerte de Puerta es que fue algo tan límite, es decir, un deportitista aquejado de una dolencia indetectable y congénita que en muy pocos casos produce la muerte, jugando al fútbol mientras lo ve media España y posteriormente, muere. En lugar de admitir que la probabilidad de la muerte bajo esas circunstancias cayó, casualmente, sobre Puerta como pudo ser sobre otro cualquiera, pero le tocó a él, y no hay más. Nos dedicamos a narrar el infortunio como si una venganza divina se tratara, no reconocemos nuestra limitación como seres humanos, nuestro paso fugaz por la historia. No, queremos ir más allá, ser semidioses que controlemos todos los parámetros de la vida y la muerte, y eso es imposible. Como imposible pensaría Puerta que era fallecer ese día mientras jugaba contra el Getafe...
No hay más, lo dramático es que le tocó a él como pudo ser a un chaval de modestos con la misma afección, o un fondista, un trabajador... fue a él, un futbolista joven. No es ni más ni menos importante, si es dramático es lo mismo que para los demás, con la salvedad que Puerta era una figura pública (guste más o menos) y que murió antes de tiempo, los 22 años son una mortandad digna del siglo XIV en plena peste negra. Y si queremos hablar de pena, porque el drama se lima con la naturaleza estructural de esta muerte, también es correcto. La diferencia, estriba, en analizar cada cosa desde su propio campo y no mezclar churras con merinas.
Y digo esto, porque por ahí empiezo a leer eso de "es que en África mueren miles de personas...", "Es que en Bam por el terremoto..." y yo me pregunto´si la persona o personas que escriben eso piensan que una cosa nada tiene que ver con la otra. Si queremos generar conciencia pública sobre los problemas del mundo, no podemos ir tocando los pies con argumentos vanales y vacíos. La estructura social, económica e histórica donde se da el conflicto Africano, nada tiene que ver con el tema Puerta. Las muertes de Africanos o por causas meteorológicas obedecen a otro campo. El problema es que no tienen el mismo eco mediático, no que unos mueran en un país de una manera y otros en otro de otra. Acaso es más afortunado Puerta por morir tras 5 paradas cardiacas que el que es aplastaod por un tsunami. Creo que el desenlace y dolor es el mismo. La cobertura, en una sociedad mediática, es otra. Pero no seamos fariseos y reconozcamos cada cosa en su medida. Ahora bien, si por decir que la muerte de Antonio Puerta no es para tanto porque hay conflictos peores en medio mundo sirve para hacernos un hueco en las mentes de las personas por nuestro "Pensamiento tan revolucionario y contestario" en lugar de crear humanidad, adelante, pero esa falta de perspectiva y comprensión me revuelve más el estómago que cualquier círculo mediático vacío de contenido y sensibilidad.
jueves, 6 de septiembre de 2007
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