jueves, 19 de abril de 2007

Virginia Tech. Ese ha sido el lugar. Durante los próximos días oiremos una sarta de palabrerías y conclusiones letradas insulsas, empujadas por la demagogia barata de "armas si" "armas no". Ojalá fuera así de fácil. En la calle, ese lugar donde la opinión pública crece como una hiedra, escucharemos que si los americanos estos, que si los emigrantes lo otro, que si la gente se está volviendo loca... mientras abrazamos, confesamente, el sistema consumista.

Cho Seung-Hui va a pasar a la historia reciente como el mayor asesino en masa de E.E.U.U., quizás ya lo sabía en el momento de iniciar su cruzada, pero poco le importó "tuvisteis 100 billones de oportunidades para evitar lo de hoy, pero decidísteis derramar mi sangre..." así reza el epitafio mediático de este coreano estudiante de filología inglesa. Lo mejor son algunas frases que se leen en los medios; que si era una persona "callada y solitaria" (frase que resulta describir a los asesinos en masa, ¿Lombroso?), que si jugaba al basket sólo, que si un fracaso amoroso y que supuso una "herida narcisista"... Sicólogos, periodistas, altas estancias educativas, rasgan vestiduras y no encuentran nada. Sí, algo sí. Miedo. Temor. Que una persona sola, sea capaz de matar 32 personas en 2 horas con total impunidad, asusta. ¿ O asusta más que en Estados Unidos cualquier mayor de edad tenga acceso a un arma de fuego ya sea en el mercado "legal" o ilegal?, ¿o que el chico fuera un estudiante universitario, con inquietudes (los profesores le tildaban de amenazante y literatura perturbadora) y buen expediente y terminara llevándose casi 40 personas por delante?. El asunto es que no hay nada esclarecido sobre el hecho, pero las teorías ya saltan. Vergonzoso. Por respeto a las víctimas, por respeto al asesino (que de confirmarse, será una víctima del sistema) y a la sociedad.

Buscar una explicación cuando difusamente sabemos lo que ha pasado, resulta complejo. Hay algo que llama la atención en este caso. Cho Seung-Hui era coreano, residía en un barrio acomodado de Virginia, con tarjeta y papeles en orden (para que luego digan...), universidad, familia. Los pilares del sueño americano. Y no es que éste se resquebrajara, si no que saltó por los aires. ¿Porqué? Es la pregunta. Hecho en falta una visión crítica en todo esto, ya que si se fabula sin conocimiento de causa y se acepta sin criticarse ¿porque no se fabula críticamente?. Dicen que era solitario y callado. ¡ Vaya novedad! ¿alguién no se fija en las calles de cualquier ciudad? Mp3, Ipod´s, cuelgan de los cuellos de los viandantes, los cascos desconectan y sumergen en otro mundo, sin duda algo muy social y vibrante. Dicen que no respondía al saludar, observemos un día cualquiera en un bus ¿cuántos ceden asiento a personas mayores o con problemas de movilidad? Alguno dirá "yo siempre", mentira. Repásalo y verás que no. Sigamos. Escritos perturbadores. Esa es la cadena de palabras. ¿A que se refiere un AMERICANO con escritos perturbadores? ¿a la sentencia de invadir Irak? ¿al protocolo de Kyoto que no cumplen? ¿a guantánamo?. Curioso nuevamente. Todo lo empleado para definir al asesino es lo mismo que cualquiera de nosotros puede hacer en su vida diaria, pasado por un filtro economicista y consumista resulta "perturbador", "solitario", "sintomático". Se dice que el chaval estuvo a tratamiento sicológico y apercibido por la universidad, el sistema se lava las manos "lo intentamos pero fue imposible". Mentira. ¿Que intentaron? Ahora resulta que Cho Seun Hui era callado de nacimiento, que no se había relacionado con nadie nunca...

Repito, barrio acomodado, familia, papeles en regla. ¿Que pasó por la cabeza de este coreano antes de meterse en un aula y barrer caras de la faz de la tierra?. Un nuevo día. Me levanto. Desayuno con esta marca de cereales, una entre un millón. Leo el periódico, 200 muertes en Irak. Me visto, ropa de marca, gafas de diseño y música plastificada. Cojo mi bici. Pedaleo, pedaleo, algo que aún no pueden controlar, mi libertad. Llegó a clase, me prometieron desarrollo, cultura y aprendizaje, sólo veo a una panda de progres dando clase, y en el peor de los casos, a conservadores lavando el cerebro. Mis compañeros, ja, me rio, preocupados por su futuro ese de miles de dólares, casitas, trabajos satanizantes y familias rotas por egos. No me apetece hablar con nadie. ¿Dónde están los vestigios de la raza humana?. Arte y ensayo. Escribo lo que siento y al profesor no le gusta. A nadie le gusta. No lo entiendo. Ni siquiera a ella que creí que me escuchaba y simplemente me oía. Otro día, y otro, y otro... No sé si puedo cambiar algo, pero los demás ni siquiera lo intentan, se acomodan, lo alimentan, lo legitiman. No hay quejas. Nadie las tiene. Yo sí. Me señalan. Me miran. Me da igual. El tendero me da una Glock de 9 milímetros. Me sonríe, me tiende la mano firmemente y me dice adios con cariño. No sé si por la venta del arma o por mí mismo. Poco importa. Lo decían en la chaqueta metálica: "aquí mi fusil, aqui mi pistola, el uno da tiros la otra consuela..." y empieza el baile...

Podría haber sido la secuencia de los hechos. Otra fabulación más. John Markell, encargado de la tienda (Roanoke Firearms) donde Cho Seung Hui adquirió el arma, deja esta frase: "Fue una venta de lo más ordinaria, era un chico universitario amable y pulcro. No vendemos un arma si la compra nos parece sospechosa en lo más mínimo".
Un hombre armado con dos pistolas provoca una masacre en la Universidad Técnica de Virginia: 33 muertos y 29 heridos
E.E.U.U. 16 abril 2007

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