"La belleza es efímera". Algo que aprendemos de pequeños parece olvidarse cuando nos hacemos mayores. El tema de los cánones y la aceptación social pasa desapercibido entre muchos pensadores, que no críticos, de la sociedad. La belleza no es una habilidad, ni un don, es un simple atributo. Como tener los ojos marrones o verdes, o el pelo rizo o liso... y así un sinfín de cosas. Pero resulta, que esta sociedad, este sistema tan bonito en el que vivimos se encarga de borrar todo esto para seguir creciendo económicamente en una nueva parcela.
La ostentación de belleza; esos escotes imposibles, pantalones ceñidos, camisetas de sisas... no es más que la necesidad infundada de funcionamiento social. Sibilinamente se consigue que un cuerpo sea deseado, acto seguido, dicho deseo se liga a algo inalcanzable, complicado, difícil a fin de cuentas. En la noche y el día se hace por alcanzar ese placebo. Igual que con un trabajo, o el producto de moda, la belleza se instrumentaliza y se convierte en patrimonio de unos pocos.
El triunfador es el que acaba con el guapo de turno. Él y sólo él tiene algo que los demás no tienen, es deseado y envidiado por esa belleza que los demás ven pero no disfrutan. Que pena. En primer lugar ese hecho de alcanzar lo inalcanzable aleja a la persona de los demás, lo aisla, él es el único que lo tiene, y se ata masoquístamente a esa posesión. Vive por y para mantenerla, la soledad que le provoca el haber alcanzado algo que los demás no tienen, se ve aplacada por la compañía única del objeto placentero. En segundo lugar, esa sensación es infundada. Es ridículo y antinatural desear algo por su explícita belleza. Lo que sucede es que se interioriza como deseable lo que nunca lo ha sido. Si lo analizamos fríamente, ¿qué contenido puede tener una persona que dedica la mitad de su tiempo a estar arreglada y deseada vaya donde vaya? Ninguno. Esa forma de vida se justifica con el deseo de los demás por poseerla. Cuando realmente no hay nada que nos garantice ser más felices de lo que somos. Interiorizamos y aprendemos a que la belleza reporta seguridad y bienestar. Mentira. Esa es la construcción que la modernidad hace de la belleza y que aceptamos como cierta. La belleza no es material, si no el conjunto. Si una mesa es bonita pero al poner un objeto no aguanta ¿de que sirve?, de nada, la tiramos, la cambiamos por un conjunto mejor.
En la pista de baile ves zarandearse personas que pierden su consciencia, ves babear a quién ha perdido su integridad, y ves deseada a quién no es más que una lata con aire. Pero sus pechos, sus ojos, sus manos se muestran verdaderas y perfectas. Es lo que queremos, lo que nos hacen desear. Carteles, pintalabios, vestiditos de moda (de lo que hablaremos en pocos días), complementos... somos fetiches de nosotros mismos. Muchos miran con desdén a quién pasa a su lado por no estar a la altura estético-postmoderna que se marca, y habría que espetarles en la cara ¿ y tú que podrías aportarme a mí?. Hay quién se cree superior por tener algo que los demás quieren, se equivoca, no tiene nada, nada de nada. Pero verlo cuesta. Es desear lo que nunca fue deseado. Manipular conceptos para legitimar lo incorrecto y antinatural. Quién no lo ve, sigue igual. Quién lo ve pero no lo quiere aceptar, critica a quién lo dice. Y hay quién lo ve, y se deprime, se muere por dentro, porque nada va a cambiar. Todos tenemos amigas que son muy guapas, pibones, cachondas... pero son retrasadas, y para evitar decir esto, decimos "es buena niña" ya ¿y?. ¿No la puedo juzgar por ser imbécil porque es buena niña, pero ella puede reírse, mirar con desdén, prepotencia o ignorar a quién no le gusta físicamente? Ridículo, ¿verdad? Pues ahora empecemos todos por ahí, repasemos nuestras agendas y personas, y hagamos lo correcto, que es decir las cosas como son. A quién le guste lo aceptara, y a quién no seguira en su mundo de purpurina, escotes y pantalones rasgados, a esos, en muchos lugares, por antisociales, los echarían. Aquí, como progres y tolerantes, los escuchamos. De ahí que anorexia, bulimia, estrés, ansiedad no sean enfermedades, si no castigos de la imbecilidad humana.
domingo, 29 de abril de 2007
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1 comentario:
a beleza é efímera e realmente o importante non é o de fóra mais ti es un pedante que di iso porque está acomplexado... alén de ser un machista por referirte unicamente ás mulleres como obxectos e /ou víctimas e presas desa realidade...
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